La Femme Fatale, Invención y Realidad

“La mujer fatal es la que se ve una vez y se recuerda siempre”.
(Del Valle Inclán, La cara de Dios, 1900)

Las mujeres fatales han existido a lo largo de la historia y han estado presentes en todas las culturas desde tiempos remotos. La religión y la mitología hablan de este tipo de mujeres perversas, crueles pero increíblemente sensuales, atrayentes e imposibles de olvidar, y que con su belleza eran capaces de originar la destrucción de los hombres. Eva, Dalila, Salomé o Judith, Medusa, Pandora o Helena de Troya son algunas de ellas.

Desde la antigüedad, el orden natural social determinaba que la mujer debía permanecer en un segundo plano respecto al hombre en todos los aspectos, puesto que la sociedad se desarrollaba bajo un sistema patriarcal. No es hasta el siglo XVIII con la llegada de la Ilustración, cuando la situación de la mujer empieza a cuestionarse. Nace la mujer de mundo, una mujer culta, partícipe de la sociedad y empieza a preguntarse por sus derechos. Esto originara la gran revolución de las salonnières y las primeras oleadas feministas.

A finales del XVIII, la cuestión de los derechos de la mujer se convirtió en el tema central de los debates políticos en Francia y Gran Bretaña, generándose la primera oleada feminista. No sólo mujeres como Olympe de Gouges o Mary Wollstonecraft defendían los derechos y pedían las mismas oportunidades entre hombres y mujeres, sino algunos hombres como Poullain de la Barre, John Stuart Mill o el marqués de Condorcet.

Sin embargo, algunos de los pensadores más destacados del momento se postularon contrarios al igualitarismo, cuestionando la inteligencia y la moral femenina. Un claro ejemplo fue la posición de Rousseau, quién en su Émile ou de l´education, creó su ideal femenino. Una mujer honesta, virtuosa, pudorosa cuyos fines principales fueran ser una excelente ama de casa, una buena esposa y mejor madre. Rousseau decía que había que alejar a la mujer de los libros y que el hombre debía de tener alto cuidado con ella, ya que si se lo permitiera, sería su perdición. Rousseau sería el primero de infinidad de filósofos, literarios y artistas que contribuirán a la reconstrucción del mito de la femme fatale.

A mediados del siglo XIX, aparece la segunda oleada feminista, que pedirían la emancipación de la mujer y el sufragio femenino. Es entonces cuando reaparece con fuerza el mito de la femme fatale. Artistas como Rossetti, Waterhouse o Moreau dedicaron sus obras a estas mujeres perversas.

Los escritores simbolistas ingleses construyeron el aspecto físico de la femme fatale según las representaciones de Lilith, la primera mujer de Adán, según la tradición judía. Según Según Erika Bombay, la femme fatale es una mujer perversa, con cabellera larga y rojiza, de piel blanca, con ojos verdes. Una mujer dominante, lujuriosa, fría y malvada.

El mito renace ante el temor de la nueva mujer, poderosa, culta y capacitada que pretendía hacerse un hueco en la vida social y pública, tener las mismas oportunidades laborales, acceso a la universidad y derecho al voto. Estos grupos conservadores asociaban las protestas de estas mujeres con un tipo de mujer poco honorable y revolucionaria. La femme fatale es la proyección de incertidumbres y ansiedades masculinas y una dramática advertencia contra la autonomía y el poder sexual femenino.

Las mujeres independientes, que asumieron el control de su propia sexualidad y su destino, y que no encajaban en el modelo patriarcal, se las tachó de mujer fatal. En este momento surgirán otra serie de mujeres fatales como Emma Bovary, Anna Karenina, Effie Briest, Carmen, Lulú o la mismísima Mata Hari.

Como sabemos, desde los orígenes, siempre se ha tachado a la mujer de ser la causante del mal de la sociedad y la perdición del hombre. Siempre se ha hablado de la perversidad y la capacidad destructiva de la mujer. Al igual, que desde el siglo XX, se habla de la igualdad de los géneros, del derecho de la mujer al voto, del derecho de la mujer de recibir una educación o de ser capaz de desarrollar cualquier tipo de trabajo, así como de tener el derecho de reproducción. Se ha debatido mucho sobre la discriminación de la mujer, la esclavitud sexual o la igualdad de oportunidades.

Pero pese a vivir en el siglo XXI, e independientemente a la religión que siga, las mujeres no tienen el mismo derecho que los hombres, en países desarrollados tienen derecho al voto, logran realizar diferentes roles pero reciben sueldos más bajos y tienen menos oportunidades laborales si son madres y/o madres solteras. Infinidad de niñas sufren la esclavitud sexual, el matrimonio pactado, la prohibición al sistema educativo o al derecho al voto. Nacer mujer hoy en día, no es más fácil.

Por ello, con esta muestra pretendemos llegar a la sociedad, hacerles reflexionar desde uno de los ejemplos más claros de desigualdad, la construcción de la femme fatale, y transmitirle que desde el sistema educativo, político y social, y con la ayuda de todos, niños, padres, abuelos, de un color, de un ideal, de una religión o de una nacionalidad distinta, pueden lograr que la situación y las oportunidades de una niña o una mujer hoy en día mejore, y por fin logre la igualdad que se merece.

La Femme Fatale, Invención y Realidad se trata de un proyecto curatorial que pretende revisar el término de la mujer fatal con el objetivo de dar a conocer a esta más allá de la invención del mito, del icono bíblico, y de la perversión, seducción y dominación con la que se la ha relacionado, situándola en el siglo XXI.

Con este proyecto, que va dirigido a todos los públicos con el objeto de promover la igualdad y los derechos de la mujer en la sociedad actual, no sólo se pretende deconstruir la leyenda de la femme fatale, sino dar a conocer los fines que pretendían alcanzar la mujer de mundo, esa mujer culta y educada que defendía sus derechos y que dio origen a las primeras oleadas feministas.

Asimismo, esta propuesta pretende estudiar a la mujer fatal del siglo XXI a través de la literatura y el arte contemporáneo. El proyecto recogerá fotografía, videoarte, instalación y performance, tratándose por tanto, de un trabajo novedoso, ya que la mayoría de los estudios y exposiciones sobre la mujer fatal han trabajado la visión de esta en el siglo XIX.

Se trata, por tanto, de una propuesta que pretende estudiar a la femme fatale del ayer y del hoy desde el punto de vista de una serie de jóvenes artistas españolas, emergentes como Violeta Niebla o el grupo que forman Luisa Redondo y Ana Dorronzoro, y reconocidas en el mundo del arte actual como Marta Soul, Rocío Verdejo, Cristina Otero o Verónica Ruth Frías.

Tras la visita a esta exposición, pretendemos que el espectador se adentre en uno de los grandes ejemplos de desigualdad, la construcción de la femme fatale, y reflexione que pese a vivir en una sociedad avanzada y cuyos valores principales sean la igualdad y la tolerancia, y pese a la lucha de los movimientos feministas por defender los derechos de la mujer; en la actualidad, la desigualdad de esta es un hecho, que principalmente es perceptible en el campo laboral.

Rocío Monsalves

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s